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miércoles, 11 de diciembre de 2013

14 años de abstinencia (+ 7)

14 años de abstinencia (+ 7)

  
El tocar un tema tan íntimo como la propia experiencia sexual es realmente difícil, mostrar aspectos tan nuestros es mucho más complicado que el mostrar nuestro cuerpo desnudo. Pero es necesario, estos detalles son los que realmente nos definen, los que nos han hecho tal como somos, sin ellos es imposible llegar a comprender los motivos que nos han llevado a adoptar ciertas posturas y a hacer determinadas cosas.

El sexo, algo de lo más natural, es fundamental en nuestras vidas y de él dependen muchas satisfacciones y desilusiones. Por eso pienso que el hecho de que haya pasado los primeros 14 años de mi matrimonio (y 7 de noviazgo) con abstinencia sexual es algo que en cierto modo debe de haberme marcado.

Durante el noviazgo, sabiendo como piensa Isabel, estaba claro que no iba a existir ninguna posibilidad de llegar al coito, fue algo asumido, durante esos siete años estaba clara la necesidad de guardar abstinencia. Evidentemente, dentro de los esquemas clásicos del noviazgo, no se podía plantear el tener relaciones fuera de la pareja. En todo caso era algo que yo admitía, que aceptaba que las cosas fueran así.

¿Por qué lo hacía?. Por romanticismo, por amor. Lo quiera o no yo tengo una intensa educación religiosa, mi consejero de juventud era un sacerdote jesuita (otro día hablaré de mi relación con el tío Pepe Luis), era natural para mi el concebir el sacrificio como una ofrenda de cariño, estaba imbuido de la idea de que con el tiempo, con el cariño... cuando llegara el matrimonio podría disfrutar del sexo con la persona a que amaba.

Pero la realidad fue otra, el coito no funcionaba, no llegaba. Al principio lo achacaba al cansancio de la boda y sus preparativos, pero pasaban los días y nada de nada. Me autoconvencí de que era cuestión de paciencia, que con cariño terminaría por vencer las resistencias. Incomprensiblemente no fuimos al ginecólogo. Según me confesó después, pensaba que pudiera tratarse de Vaginismo, causado por la estricta educación moral a la que se había visto sometida y no quería que se vieran sus principios en cuestión.

Con el tiempo, en lugar de reaccionar, en lugar cortar y buscar mi vida amorosa en otros lares, asumí la situación, me conformé con caricias, siempre castas, por supuesto, no cabía dentro de la sexualidad prácticas como el sexo oral, eran campos vetados, actividades viciosas fuera de lo admisible. Prácticamente puede decirse que renuncie a mi sexualidad.

Pero existía otro problema, los hijos, siempre me había hecho mucha ilusión el tenerlos y así no había forma. Intenté la adopción, pero como era natural, no eramos aptos y se nos denegó (en otra ocasión contaré lo de la adopción). Esto es lo que más me dolía, el tener que renunciar a ellos y con el tiempo se perdían las posibilidades de conseguirlo. Pero, desde luego, no compartía la idea utilitarista de mi mujer, la de lamentar no tener hijos por no tener quien te cuidara en la vejez.

Sin darme cuenta comencé a huir de casa, me concentraba en el trabajo (donde obtenía reconocimiento) y al salir, inconscientemente, no quería regresar a casa, me daba miedo de enfrentarme a mi realidad y, he de ser sincero, comencé a beber más alcohol del que debía, con él conseguía anestesiarme, evadirme,... No vale como escusa pues es un sistema de huida que sólo conduce a un callejón sin salida.

La cosa se fue deteriorando y cuando ya no se le veía solución, cuando todo indicaba que la única solución era la separación, acepto el consultar con un ginecólogo. Así lo hizo, se encontró un problema de himen, con una pequeña operación se solucionó y, de puro milagro, nació Isabel.

Esta claro que lo que me ha pasado es porque yo lo he consentido, esta claro que nada más regresar del viaje de novios debería haber pedido la separación y el divorcio, por mucho escándalo que hubiese causado, fui realmente tonto al pensar que con paciencia y cariño podría tener solución, por desgracia mi formación esta empapada de moralina cristiana, no me di cuenta que en mi acto de entrega me estaba destruyendo a mi mismo.

Lo más curioso es que años anteriores, en Jérica, una amiga llamada Trini, enfermera, nos contó un caso bastante parecido y en aquella ocasión me resulto irrisorio y no comprendí los motivos de como podía darse algo semejante.

Tened cuidado con las personas de ideas religiosas, comprobar antes que no os va a suceder lo mismo.

martes, 10 de diciembre de 2013

No se puede poner muros al agua

No se puede poner muros al agua







Hace años mi suegro hizo junto a su cortijo una explanada para construir un almacén y crear un terreno llano detrás de la casa. Pero tenía un problema, cuando llovía acumulaba mucha agua y al descender por el terraplén formaba profundas cárcavas que robaban la explanada y llenaban de barro la entrada. Para evitarlas, cada año llevaba a un peón y construía un muro de tierra encima del terraplén, pero cada año, el agua se embalsaba, se filtraba, encontraba el camino por debajo y abría de nuevo las zanjas.



Un otoño, visto el problema, cuando un lavajo ocupaba la explanada, cogí la azada y abrí un canal por detrás del muro de forma que el agua pudiera salir por los lados sin formar torrentera, desde aquel día el agua no destruye cada año la obra que tanto costaba.



Y es que, como dice el refrán, no se le puede poner muros al agua.



De forma similar hay personas con una mentalidad bastante cerrada, que creen en la autoridad, que a la hora de educar a los hijos piensa que la mejor forma es ponerles límites, construirles muros para contener sus ansias. Pero, claro, los hijos terminan por encontrar el hueco, encuentran la casa de la amiga donde ponerse la minifalda... en resumen, encuentran por donde escaparse de las trabas para continuar su camino. Puede que los padre sean felices, que confíen en la firmeza de sus muros, que crean que su hija esta estudiando con su recatado traje en casa de una amiga... pero bajo sus pies, entre la tierra, se abren canales por los que se escapa el agua. Puede que se descubran, que se pongan otros nuevos más altos, pero... los hijos terminan por encontrar su camino, por muy tortuoso y tormentoso que sea.



Yo creo que hay otra forma de hacerlo, la de abrir cauces, la de dejar que su vida fluya, que encuentre su camino, en otras palabras, que hagan su vida. Facilitarles el que con tranquilidad, sin prisas... vayan creciendo, madurando. Está claro que van a encontrar obstáculos, impedimentos que no les dejen avanzar, será la ocasión de tomar la azada y ayudarles a encontrar de nuevo su camino.



* * *



Mi experiencia en este aspecto ha sido un poco especial, seguro que los que me han conocido lo sabrán. Por razones particulares he sido un gran lago, durante años y años se acumuló el agua, contenida por el muro del aislamiento causado por la enfermedad. Justamente cuando más agua se acumula, cuando más grande es la pendiente, cuando el río es joven, existía un muro que le impedía salir. Cuando alcanzó la cumbre del muro, cuando la operación abrió una brecha en él, el agua contenida durante tanto tiempo salió arrollando cuanto encontraba a su paso. Era el Júcar saltando la presa de Tous.

martes, 13 de noviembre de 2012

El coronel.




Yo soy hijo de militar, por esa razón viví durante bastante tiempo en instalaciones militares. Una de ellas era la de Bétera, una de las más importantes, si no la más, de la tercera región militar, según la antigua distribución del ejercito. Allí existían una serie de pequeños chalets donde podían vivir los oficiales con sus familias. Mi padre era capitán y por ese motivo residíamos en el campamento en una de esas viviendas.

Para comunicarlas con Valencia existían una serie de autobuses del propio ejercito que hacían el recorrido Bétera-Valencia y viceversa varias veces al día. El ejercito, por lo menos entonces era muy clasista, por ese motivo, aquellos autobuses se encontraban divididos en zonas, como los autobuses del sur de EEUU antes de las campañas de los Derechos Civiles, los primeros asientos, los que se consideraban mejores, estaban destinados a los jefes, el Comandante y los Coroneles, y a sus familias, como eran pocos, siempre tenían asiento e iban muy anchos. Las siguientes filas, el el centro del autobús, se encontraban los asientos de los oficiales, los que nos correspondían a nosotros, aunque eramos más, no solía haber problemas de espacio. En la cola, en la parte trasera, es donde se tenían que acomodar como podían la tropa, que naturalmente eran muchos más.

El caso es que un día caluroso de verano de 1960, mi madre estaba embarazada de mi hermano pequeño, ya debía de estar bastante gorda, el embarazo era de ocho meses. El caso es que por algún motivo que desconozco, tenía que ir conmigo a Valencia. Como era costumbre, mi madre se puso en los asientos centrales, los que le correspondían. Dio la casualidad que el Coronel iba en el primer asiento, junto al conductor y que el resto de los asientos de los jefes estuvieran libres, muy amable, en vista del estado de mi madre, nos invito a pasar a la parte de delante para evitar posibles mareos.

El autobús se puso en marcha, yo me quedé fijamente mirando al señor que iba en el asiento de delante y que había sido tan amable. Ya entonces, a pesar de mi edad, sentía ganas de saber los motivos de las cosas, por ese motivo, ni corto ni perezoso, dije en voz alta:

  • Mama, ¿por que este señor no tiene pelo?.

Mi madre quiso que se le tragara la tierra, con una muestra de total falta de educación, había llamado calvo al mismísimo Coronel. Evidentemente, me riño indicándome que esas cosas no se hacían y se disculpo, muy azorada, ante el jefe. Afortunadamente, no era un cascarrabias, y quitando hierro a la cosa dijo:

  • No se preocupe, tiene toda la razón, ya se sabe que los niños y los tontos siempre dicen la verdad.

Lo que no me quedo muy claro es si me consideraba entre los unos o los otros o, quizás, en ambos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Pudor



¿Qué es el pudor?, está claro que es una idea muy empleada por las religiones que reniegan del cuerpo. No es de extrañar, al fin y al cabo el pudor es una vergüenza del cuerpo, el pudor es intentar ocultar a nuestro cuerpo de la vista de los demás, si plantemos al ser humano como un alma o un espíritu “encerrado” en un cuerpo, que afortunadamente abandonaremos el día del juicio final, está claro que tenderemos a ocultar nuestra piel. Una buena prueba de lo dicho la tenemos con el gurkha en Afganistán, el pudor llega hasta tal punto de exigir la ocultación total del cuerpo.

¿Qué no es el pudor?: evidentemente no es una idea natural, no procede de la naturaleza, el pudor no nace en nosotros por el hecho de ser humanos. En primer lugar, el pudor no existe en el Reino Animal, ningún ser vivo siente pudor, no es un sentimiento instintivo. ¿Es humano?, para que fuera algo inherente al ser humano, para que el pudor se produzca por el hecho de ser humano, si el pudor surgiera de nosotros, tendría que ser universal.

Quien sabe algo de antropología sabe que existen culturas donde no existe el pudor al desnudo, de hecho, en la misma Europa, en la antigüedad clásica, el desnudo no causaba pudor.

Entonces, ¿cómo es que sentimos pudor?. Los sentimientos y las ideas de los seres humanos no solo proceden de su naturaleza, también proceden de su entorno cultural, son aprendidas en la familia, en el trato con los demás. Es dentro de este entorno donde el pudor encaja perfectamente.

Si el pudor fuera intrínseco al ser humano, lo sentiríamos todos por igual. Pero no es así, depende claramente de la cultura, en ciertas tribus el pudor no existe o no existía hasta que los misioneros lo han enseñado. Por contra, en otras culturas, como la anteriormente comentada de Afganistán, el pudor alcanza una dimensión total, exige la ocultación total del cuerpo.

Pero esas diferencias no solo son geográficas, son también históricas: en el antiguo Egipto, la vestimenta era un signo de poder, de riqueza, no intentaba ocultar el cuerpo, al contrario, el torso permanecía desnudo de cintura para arriba y la mayoría del servicio iba desnudo o con taparrabos. En la Grecia Clásica, es todo lo contrario en lo que se refiere al hombre, existe un culto al cuerpo y su exhibición, no era lo mismo en las mujeres patricias. En Roma el pudor gano terreno, pero en lugares públicos, no así en el baño.

En la América Prehispánica no existía la idea de pudor, de hecho; Colón a relatarle a Fernando el Católico, lo que había encontrado decía: “Tan dócil y tan pacífica es la gente que juro a sus Majestades que no hay en el mundo entero pueblo que sea mejor. y aunque anden desnudos, sin embargo su comportamiento es decente y digno de alabanza”. No sentían pudor del desnudo, de hecho en sus ritos religiosos solían ir desnudos. Todo eso cambio con la evangelización y las frecuentes violaciones por parte de los europeos.

En Europa, con la llegada de las religiones orientales, el pudor gana mucho terreno, se siente pudor el enseñar algo más que las manos y el rostro, las vestimentas se alargan hasta los pies y las mangas son imprescindible. Con el Renacimiento, las piernas sieguen siendo causa de pudor, no así el busto que empieza a mostrarse en escotes, y los antebrazos al acortar la manga.
En Occidente, cada vez han ido a menos las zonas causantes del pudor, hoy día hasta las monjas muestran el tobillo sin ningún pudor, cuando hace poco más de un siglo nuestras abuelas se ruborizaban si por algún motivo se les veía. Evidentemente, hoy el pudor ha quedado limitado a los órganos sexuales y algo a los senos.

Creo que es palpable que el pudor es tan producto de la cultura como la moda en el vestido.

¿Por qué sentimos pudor?, porque lo aprendemos a medida que nos vamos haciendo mayor, primero por la imitación, si la madre se tapa el cuerpo al salir de la ducha, si se cierra la puerta a la ora de cambiarse de ropa, si se les dice, no te cambies aquí, cámbiate a escondidas... Se va creando en nosotros que el cuerpo es algo malo, que debe ocultarse, al menos los órganos sexuales. Evidentemente, los hijos de una familia nudista no sentirá inicialmente pudor, aunque, con posterioridad, la presión, las burlas, los insultos y la violencia terminan por causarle ese “pudor”.

¿Es fácil quitarse el pudor?. Sí, tan fácil como quitarse la costumbre de morderse las uñas, lo digo por propia experiencia, es suficiente con asumirlo, ir desnudo cuando estás a solas, empiezas a sentirte cómodo sin ropa, empezar a quitarse la costumbre de cerrar puertas y cortinas al cambiarse y bañarse, no hacer equilibrios en vestuarios y baños públicos, sin mucho esfuerzo te ven los de tu casa, te ven en vestuarios, te ve la vecina... Ya no te incomoda que la gente te vea desnudo.

¿Que pasa las primeras veces?. Sobre todo en los hombres existe el temor a sufrir una erección en caso de encontrarse a una mujer desnuda, no es así, te aseguro que no pasa nada, además, la erección es algo natural, no escandaliza a nadie. Yo he ido a una playa nudista y no me ha pasado nada.

Para que hacer el esfuerzo. Porque la sensación de no llevar ropa, sobre todo en el baño, es francamente muy agradable, incluso el hecho de compartir la no ocultación del cuerpo rompe barreras de comunicación.

Pero. Si hay un pero, ojo con los pudibundos, con los enemigos del cuerpo, su comportamiento es hostil, violento, no solo exigen su derecho a ir vestidos (algo que por supuesto tienen), también exigen el “derecho” a que los que están a su alrededor no tengan derecho a ir desnudos.

Lo sé muy bien por experiencia, tuve la poca fortuna de casarme con una mujer de una familia muy religiosa, me han hecho la vida imposible. Cuidado con estás personas, suelen ser cerradas, imposible de razonar con ellas y, lo peor, muy vengativas.

martes, 6 de noviembre de 2012

La Academia III: En el laboratorio de química


Don Ricardo, el Directos y profesor de química, era bastante despistado, como ya hemos visto con “Don Hipólito”, en ocasiones, este despiste llegaba a dar un aviso y saltárselo a continuación.

Una de las cosas que más orgullo le daba de su Academia era su completísimo laboratorio de física y química. La verdad es que era lo más completo que tenía, muy por encima de su alumnado, era una de esas cosas que hacen cierto el dicho de que “la miel no está hecha para la boca del asno”.

Un día decidió mostrarnos como se hacía de verdad una de las reacciones que acostumbrábamos a hacer en la pizarra. La cosa era fácil, consistía partir de ácido clorhídrico y zinc para obtener cloruro de zinc e hidrógeno.

Para ello íbamos a emplear el siguiente esquema:


En un matraz teníamos que poner agua y un poco de Zinc, lo tapábamos herméticamente con un tapón, que disponía de dos tubos, uno de seguridad (sin reflujo) y otro en forma de “S” para extraer el gas, un bol de cristal con agua y una ampolla conectada a una jeringuilla.

Nos aviso que el hidrógeno El hidrógeno, un gas altamente inflamable, puede acumularse en concentraciones explosivas dentro de tambores o cualquier tipo de recipiente, y que hay que tener cuidado al mezclar ácido clorhídrico con agua, siempre hay que poner el ácido sobre el agua y no al revés.

Él era el encargado de manipular y nosotros de ver. Con un cuentagotas cogió un poco de ácido clorhídrico, lo introdujo por el tubo de seguridad, este se mezclo con el agua, entro en reacción con el zinc, con lo cual, se obtenía cloruro de zinc que se disolvía e hidrógeno que salía por el tubo en “S”, burbujeaba en el agua y se almacenaba en la jeringuilla.

Terminado el experimento, comprobamos que coincidía con las cifras que habíamos calculado en clase. Finalizada la explicación, para terminar de ser instructivo, decidió mostrarnos que el hidrógeno era muy combustible, para ello separó la jeringuilla del resto del aparato, nos dijo que nos apartáramos y con cuidado acerco el mechero a la boca de la jeringuilla.

 
De repente, sonó como un disparo y un cristal que se rompía, todos nos echamos al suelo, él se quedo de pie, quieto, pálido, con el mechero en la mano.

No tardó don Rosendo de entrar en el laboratorio con un émbolo y diciendo que quien de nosotros lo habíamos tirado por la ventana.

Aquél día nos quedo claro lo que no había que hacer.


domingo, 28 de octubre de 2012

La Academia II: Don Hipólito



En la primera anécdota sobre la Academia en la que estudié Bachillerato ya explique de que tipo de centro “educativo” se trataba. Era propiedad de Don Ricardo, un hombre bonachón que después de dirigirla muchos años, aun tenía ilusión de que alguno de nosotros llegara a saber algo, por lo cual, llegamos a la conclusión de que era un fanático seguidor del Alcoyano. 

Las finanzas corrían a cargo de Doña Pilar, la mujer del Director, que me río yo del “Cobrador del Frack”, era implacable, como te retrasaras un día en el pago, te perseguía implacablemente por las clases, claro, que alguna razón tenía, había quien acumulaba varios meses, casi le da un infarto cuando Don Ricardo decidió no cobrarme las mensualidades durante el COU para que no me fuera al Instituto Beillure. 

El orden corría a cargo de Don Rosendo, hábil con la fusta, hoy le apodaríamos “El tío de la vara”, pero entonces no nos arriesgamos a ponerle ningún mote, no sabíamos de donde procedía, pero hay quien afirmaba que en su época fue domador de leones, pero que lo habían echado del circo por comérselos, aunque con los alumnos no pudo. Nosotros los héroes de toda la historia los podéis ver en el dibujo (yo soy el de más a la derecha).

Entonces existía una asignatura llamada FEN o, más largamente, Formación del Espíritu Nacional, que se ve que los de derechas no se acuerdan, porque pretenden que es manipulación la Educación para la Ciudadanía, aquello que nos daban si que era de verdad puro adoctrinamiento. Nuestro profesos de FEN se llamaba Don Manuel, pero todos a sus espaldas le llamábamos Don Hipólito. Era un mutilado de guerra y excombatiente, miembro de las JONS*, aunque tendría los 60. Había perdido, no sabemos como, los dos meñiques, por lo que lo llamábamos también “cuatro dedos”.

El caso es que un día estábamos en clase de química con el Director, el caso es que Don Manuel entró a hacer una consulta a Don Ricardo, ocasión que no se perdía para entablar una batalla de balitas de papel disparadas por la cerbatana conocida como bic-cristal. Terminada la consulta, Don Manuel se dirigió a la puerta para salir del aula.

Por lo visto, Don Ricardo se le había olvidado decir algo e intentaba llamar al profesor que se iba, pero su despiste y mala memoria impedían que se acordara de su nombre. Como dicen que a las ocasiones las pintan calvas, los de primera fila le apuntamos en voz baja:

-     Don Hipólito

Don Ricardo, ni corto ni perezoso, en voz bien alta exclamó:

-    ¡Don Hipólito! ¡Don Hipólito!

El cuatro dedos, con toda su altura, se giró en redondo, puso cara de enfado, que más parecía Frankenstein que un humilde profesor, se dirigió a la tarima con grandes zancadas y levantando repetidamente el indice extendido en las mismísimas narices del profesor de química, diciendole:

-    ¡¡¡NO ME LLAMO HIPÓLITO!!!,... ¡¡¡MEEE LLAAAMO MANUEEEEL!!!


* Juventudes Obreras Nacional Sindicalistas

miércoles, 24 de octubre de 2012

La academia I: El racionalismo de Desacrtes


El tener una vida académica tan atípica como la mía, proporciona momentos de lo más variado. El Bachillerato, por razones que no vienen al caso, lo hice en una Academia, próxima a mi casa en lugar de acudir al Instituto. Estaba situada en un viejo caserón, de a saber cuantos siglos de existencia, sito en un barrio céntrico de mi ciudad, de esos que en su momento fueron señoriales, pero que con el paso de los años y la dificultad de rehabilitarlos, perdieron todo su tronío para ir cayendo en el deterioro.

El alumnado lo constituíamos una variada fauna (nunca mejor aplicado este apelativo a una colectividad humana) lo formábamos la élite de la ciudad, lo mejor de cada familia, lo más granado y selecto de la sociedad. Supongo que todos habrán entendido que el tono con que lo digo es plenamente irónico. Sin lugar a dudas batíamos todos los límites en cuanta al número de expulsiones por clase, era raro el ejemplar que no hubiera pasado por dos, tres, hasta cinco, centros educativos que habían decidido renunciar a su presencia. Eramos las Naciones Unidas de las pandillas que por entonces poblaban nuestra ciudad..

El mobiliario con el que estaban dotadas las aulas, mostraba en sus tableros importantes inscripciones, en un principio las atribuimos a los egipcios, pero, posteriormente, nos enteramos que su origen era más reciente, pertenecían a los planes de alfabetización de la República. Según los rumores que corrían, las autoridades nacionales, preocupadas de que contuvieran virus rojos, las subastaron al mejor postor y se las adjudico nuestro querido director Don Ricardo.

¿Por qué digo esto?. Pues bien sencillo, para que se entienda como pudo suceder lo que voy a contar:

Resulta que la asignatura de Filosofía no era nuestra preferida, si es que había alguna, y el profesor del que disponíamos, curtido en mil batallas intentando ilustrar a los pollinos, se limitaba a leer cansinamente el libro de la asignatura, lo que hacía que la asistencia a clase careciera de todo interés.

Por ese motivo mi amigo Luis y yo decidimos desplazarnos a la última fila a jugar una emocionante partida de barquinos, mientras aparentábamos prestar la máxima atención y tomar numerosos apuntes.

Una voz monótona decía:

-   Renatus Cartesius, llamado Descartes, es un filósofo francés nacido en La Haye en 1596 perteneciendo a la Baja Nobleza, estudió con los Jesuitas...
-   E11
-   Agua
-   … donde adquirió importantes conocimientos de cultura clásica, física y matemáticas...
-   C3
-   Agua
-   … Posteriormente curso derecho y medicina en la Universidad de Poitiers...
-   C8
-   Tocado
-   … Desarrollo una importante labor investigadora en París...
-   B3
-   Joder, hundido
-   ¡bien!
-   … su principal obra es “Discurso del método”, obra fundamental...
-   C7
-   Tocado
-   … precursora del racionalismo occidental...
-   D5
-   Tocado, ¡¡Cabrón!! me pillas todas.
-   A ver, ¿qué están haciendo ustedes?

El silencio se hizo en el aula, la tragedia se mascaba. Miramos hacía los preciosos artesonados de lo que en su momento fue un salón, como si no pasara nada, como si el profesor no hubiera oído bien... pero no hubo éxito...

-   Sí, ustedes, no se hagan los tontos. ¡La última mesa! ¡A la calle!

Nos miramos Luis y yo, de repente la misma idea surge en ambas cabezas, una sonrisa entre irónica y malvada adorna nuestro rostro, movemos una sola vez la cabeza afirmando, desplazamos nuestras sillas hacia atrás, dejamos nuestro cuadernos sobre ellas, sin decir nada, levantamos nuestra mesa, nos desplazamos con ella al balcón abierto, sin dudarlo un momento, la lanzamos en medio de la calle, se escucha un golpe, unos gritos y un frenazo, regresamos a nuestras sillas, nos sentamos y con nuestros cuadernos nos disponemos a continuar la clase.

Aquel día no logramos enterarnos de lo que decía el Descartes ese.

martes, 2 de octubre de 2012

Negra Compañera



Fiel compañera,
ya mi cuna meciste
y jamás me dejaste,
junto a mi en la cama yacías,
en tu presencia me dormía,
ya de pequeño me abrazaste, 
de besos y caricias me colmaste, 
tu pedofilia te asusto
y mi cuerpo soltaste.
En la juventud me rebele,
como no,
a ti te busque,
violarte pretendí,
contigo jugué,
a ti te lloré,
de ti quise huir,
mi batalla por ganada di,
pero nada más fútil. 
La distancia guardaste, 
tiempo me diste,
pero no me olvidaste,
sabías que a ti volvería,
que mi amor conseguirías. 
Hoy, a mi lado te siento,
espanto no me das,
tu caricia mi corazón acelera,
tu beso me lo hiela,
tu abrazo me turba,
se que en este juego de amor
el orgasmo me espera
y tu negro lecho
para siempre ocuparé.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Querida soledad







Últimamente la soledad es mi compañera, le he tomado el gusto, es una gran compañera, no te pide nada, al contrario, te da todo, desde luego, mucho mejor que otras compañías. Si la traicionas, si algún día le fallas, no siente celos, su corazón es muy grande, tiene para todos. Si la abandonas, te recibe de nuevo sin recriminaciones, silenciosa, abrazándote. Es inteligente, no la puedes engañar, es tonto mentirle.

La soledad es fértil, está abierta a la creación, te invita a la introspección. Es impúdica, siempre quiere verte desnudo, ella misma se desnuda. Existe, a caso, una intimidad más pura que su compañía. Es una amante fiel, nunca te abandona, Es una amiga, siempre te escucha.

Sin su existencia todo lo bueno se perdería, sin ella perderíamos a nuestro Hidalgo Manchego, sin ella no escucharíamos “Para Elisa”, sin ella moriría el arte mismo. Todo lo bello que ha hecho el hombre está fertilizado por ella.

¡Qué estúpidos somos!, para vivir renunciamos a su amor, para vivir huimos de nosotros mismos. Solo en su compañía podemos de dejar de fingir, solo en su compañía podemos llorar a gusto, solo en su compañía podemos callar, solo con ella podemos tener nuestra propia compañía. Como diría Cioran “Las lágrimas solo son ardientes en la soledad”.

El enamoramiento nace de ella, solo en su regazo sentimos la añoranza del otro, solo con ella sentimos esa pena, esa alegría, ese deseo, esa esperanza, esa desesperación, ese sueño, esa pesadilla... que acompaña al amor, que llena sus horas, sus días, sus años, sus siglos. ¿Lo demás?, ¿qué?, un misero instante.

¿Y a la hora de la muerte?. Qué mejor compañera, firme, inalterable, consoladora, callada... te permite afrontar con lucidez ese momento supremo, no te hace falta interpretar tu último acto, no hay público, tu y la muerte en su única compañía. El querer rodearse de familia, de amigos en esa hora, es por incapacidad de afrontarlo, es intentar descargar en los demás un instante tan intimo.

Por todo ello, te amo.

viernes, 17 de agosto de 2012

¿Mi pareja?






Si tu pareja confía más en su sacerdote, rabino, pastor... que en tí, sal corriendo, corres un gran peligro, te has enamorado de un fanático/a, te destruira poco a poco.

Si tu pareja no quiere sexo contigo, te dice que te quiere mucho, que se lo guarda para despues del matrimonio, que la abstinencia es una muestra de amor... Seguro que estás en el primer caso, corre, te está engañando, al que de verdad quiere es a su Dios y  como conpetir con un fantasma.

domingo, 12 de agosto de 2012

Vidas truncadas


¿Cuántos?, miles y miles, cientos de miles, millones y millones han puesto el candado a la casa, en la que nacieron, donde jugaron, donde soñaron, donde lloraron, donde rieron, donde besaron, donde amaron, donde vivieron. Su casa, su pueblo, su vida tuvieron que dejar, su puerta cerraron y con ellos, atada a su cuello, partió la llave a la que espera el candado. ¿Cuántas habrán terminado en el rincón de un cajón?.


viernes, 10 de agosto de 2012

Tempus Fugit II



Fragmentos de mi diario:


3 de enero de 1977

Hay hace un año exactamente. Nada ha cambiado, hoy el Sol se ha ocultado, mañana amanecerá de nuevo. Pero para mí ya no tiene el mismo brillo. Hoy el Sol no lucía como hace un año, llovía, el cielo quería hacerme compañía, quería derramar sus lagrimas, quería llorar tu ausencia, el cielo y yo estamos tristes.

¡Qué cruel que es el Sol! ¡Qué perverso! ¡Qué inhumano! Hace un año se puso, hoy también y el año que viene, de nuevo amanecerá para ponerse de nuevo.

Qué bella estabas apoyada en aquella roca, con la guitarra, envidiada, entre tus brazos, qué esplendorosa lucias iluminada por aquel Sol poniente, qué calor tenían tus palabras, que celestiales sonaban tus canciones, que tumulto de gozosas sensaciones me inundaban... Pero, impasible, insensible, el Sol seguía su camino y la noche ganaba la batalla al día.

¿Por qué si no te quiero hoy se acongoja mi corazón?. Hoy el Sol se ocultaba de nuevo, pero no lo veía, me lo impedían mis lágrimas, hoy la noche es más amenazadora que nunca porque no estás a mi lado.

Yo vivo pero no puedo vivir, yo lloro porque no puedo reír, yo deseo lo que no puedo desear, puedo sentir pero no experimentar lo que siento, solo me queda que vagar errante en mi contradicción.

jueves, 9 de agosto de 2012

Unas reflexiones recuperadas de mis 18 años:

martes, 7 de agosto de 2012

Cenicienta


Un día de estos os contaré lo de mi primer amor, mientrás, como aperitivo, os dejo una canción suya.

A Isabel le gustaba mucho cantar incluso componía. Tenía una canción que siempre me dio la impresión de que la compuso y la cantaba para mi (posiblemente no era más que un sueño), pero creo que este es un buen sitio para ponerla:

A los quince años puede que crea
en el Príncipe Azul y en Cenicienta,
pero no hay Cenicienta ni zapato de cristal,
ni en la vida perdonan lo que en el pasado esta.

Es que a los dieciséis amor persigues,
pues a los quince todo lo perdiste.

El amor viene y se va,
no lo quieras enjaular,
pues busca la libertad
y volar de aquí para allá.

Otros por las mismas sendas
alimentaron sus vientres
y cuando doblo la esquina,
me sale gato por liebre.

Si algún amor en ti ha dejado huella
y ahora la indiferencia manifiesta
y te amarga la verdad
y por él quieres cambiar.
No lo hagas buen amigo si no es para mejorar.

Es que a los dieciséis no existe el fracaso,
la cicatriz prepara tu embarazo,
porque vamos creciendo poco a poco,
y aunque seamos duros,
lagrimas caen de los ojos.

No cantes victoria hombre,
que la guerra continua,
y has nacido para sufrir,
y ahora estás en la penumbra.

En la ceguera el color no tiene vida,
¡Cuantos están ciegos y en la desdicha!
Picando de aquí y de allá,
esperando impacientes
que el timbre de alarma suene
y alguien un bastos preste,

Que hay que marchar a galope,
huyendo de lo presente,
y aunque estés ciego eres digno
pues otros mirar no quieren.

Tempus Fugit I



Tic, tac, tic, tac, tic, tac.... derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda... el péndulo, inexorable, marca hipnóticamente el paso del tiempo.

 

Pump, plum, pumb, plum, pump plun... sístole, diástole, sístole, diástole, sistole, diastole... el corazón, inexorable, marca el paso inconsciente de la vida.

 

Rist, rast, rist, rast, rist, rast... corta, recoge, corta, recoge, corta, recoge... la guadaña, inexorablemente, va recogiendo su dramática cosecha.