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miércoles, 3 de octubre de 2012

LIBRO: Valentina 1 de Guido Crepax




Para este tomo de Valentina es válido todo lo dicho para el Volumen 2, su marcado estilo Pop, propio de aquellos años, el gusto por lo onírico, con unas historias mucho más cercanas a la pesadilla que a la realidad y un personaje, Valentina, perfectamente descrito, con sus contradicciones, su sensualidad, su estilo, que como ya comenté muestra una mujer decididamente activa, rompiendo con la imagen ñoña de las mujeres en el cómic americano.

En esté tomo se encuentra la primera historieta en que apareció como personaje secundario en una historieta de Philip Rembrant, alias Neutrón, un misterioso personaje, donde actuá de cicerone y se trasforma en su amante. Apareció en la revista italiana Linus en 1965.

A esta primera historia, la acompañan unas historietas posteriores, donde se muestran la infancia y una especie de biografía, además de una serie de historias ligadas a unos misteriosos habitantes de las profundidades de la tierra.

Es un libro hijo de su tiempo, los personajes están cultivados, están a la última en arte, en el cine de arte y ensayo, en la literatura... un mundo donde se aprecia el conocimiento tanto como la belleza. En sus historias, el el texto, hay continuas referencias a libros, pintores, artistas, filósofos... empezando por el nombre del amante de Valentina, pero muchas de sus viñetas son guiños claros a obras determinadas de arte, como puede verse en los dos ejemplos que pongo debajo, una a “Las tres gracias” de Rubens y la otra al “Guernica” de Picasso (en este caso para ilustrar la destrucción de una ciudad), o, incluso, con páginas completas dedicadas, como el último ejemplo que pongo.

Como en el caso anterior, merece la pena recuperar este monumento del cómic.



 
 







domingo, 26 de agosto de 2012

LIBRO: Valentina 2



Valentina (tomo2), de Guido Crepax, nos traslada a otra época en todas sus consecuencias, nos sumerge en ese ambiente especial de los años 60, el mundo del Pop, el mundo de la psicodelia. Lo que en los años 50 fue la rebelión unos cuantos, donde las vanguardias de París eran las que mantenían la voz crítica, al llegar los 60, como en una explosión se rompe la inercia de la aceptación, más o menos a la fuerza, del modelo cultural propuesto por los padres, lo que era excepción se convierte en general, aquello que tan solo podía concentrar un par de centenas de personas concienciadas, se transforma en centenares de miles, las ideas se ponen de moda, lo chic es haber leído a Camus, a Nin, a Miller... Es un mundo con grandes contradicciones, sabíamos que lo que hasta entonces había funcionado ya no tenía sentido, pero ante nosotros se extendían decenas y decenas de modelos. Yo creo que por esas continuas crisis personales fue una época especialmente creativa.

¿Y por qué digo todo esto?, sencillo, si no lo conoces, si no eres alguien interesado en aquella época, Valentina no se comprende, el personaje, que fue considerado un mito erótico, termina por ser una “ñoña” y sus aventuras resultar horriblemente aburridas.

Valentina es un personaje de aquel tiempo, es una muchacha que asume su sexualidad, que rompe con los cánones imperantes, siente su cuerpo, siente que está lleno de vida, le gusta, lo cuida, es presumida, desinhibida... trabaja como fotógrafo de moda, en consecuencia, es una mujer independiente, que viaja con frecuencia. Desde luego, es mucho más que la “putita” de sus detractores de aquella época, es una feminista hedonista, defiende su identidad, no se deja dominar por su compañero, plantea con una gran valentía temas como la homosexualidad femenina, en una época que simplemente la negaba. Es por tanto un cómic que es el contrapunto de los clásicos de la época de la casa Marvel (Supermán, Capitán América...) donde se refleja un mundo violento, profundamente machista, donde el papel de la mujer es ser una tonta histérica que es salvada por el héroe.

Por otra parte conserva dentro de si la basura puritana que ha recibido, sus sueños, fundamentalmente pesadillas, con frecuencia asocia monstruos, violencia... al sensualidad y el erotismo. En este mundo onírico, lleno de tensión sexual, desata sus obscuros deseos por una parte y sus miedos y prejuicios por otra, en ellos da entrada al bondage, el sado-masoquismo y el fetichismo. Una de sus obsesiones el la asociación del agua al sexo (muy de mi agrado, por compartir esa asociación).

En cuanto al argumento y el dibujo no hay que esperar el erotismo explicito de otros dibujantes (como en “Los Borgia” de Manara), tan solo encontraremos algún perfil, alguna ropa interior, alguna espalda... pero con tal maestría que mantiene continuamente una tensión sensual, erótica, que resulta de lo más sugerente.

El dibujo de Guido Crepax es fruto de su época, es claramente POP, una gran sencillez de línea, siempre en blanco y negro, no tiene matices grises, cuando necesita alguna sombra, emplea la trama. No piensa, como era normal hasta entonces, en la viñeta, no dibuja una sucesión de ellas que describan la acción, no, emplea la viñeta como un elemento expresivo más, es capaz de hacer una página entera, como llenarte la página de pequeñas viñetas, las emplea para componer la pagina, las inclina para dar sensación de desequilibrio, te pone una serie de pequeñas viñetas con dibujos elementales para proporcionarte una escena cinematográfica... El texto es mínimo, algo auxiliar, casi se puede prescindir de él. Para mi es el dejarse llevar por la contemplación de estas páginas uno de los pontos fuertes de este cómic. Pongo dos páginas para que se aprecie lo que digo.