Mostrando entradas con la etiqueta cesar colomer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cesar colomer. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de diciembre de 2013

Mi novela: La cinta de Moebius (capítulo 1)

Como ya sabéis he escrito una novela, está en la editorial y por tanto está no será la versión definitiva, la han de corregir ortografica y estilísticamente. De todas formas agradecería vuestra opinión.




1ª Parte

El mundo de Epicuro

Así como el sabio no escoge los alimentos más abundantes, sino los más sabrosos, tampoco ambiciona la vida más prolongada, sino la más intensa.

Capítulo 1: El extraño


Un vehículo unifamiliar se desliza a gran velocidad por la autopista, va solo, nadie más circula a aquella hora. Bueno, la verdad, estamos en 2140, ha pasado la era del petróleo, las carreteras hace años que se han transformado en un desierto, solo algún aficionado las usa de vez en cuando. 
 
En el vehículo viaja una pareja de mediana edad, él muestra claramente su condición de deportista, mantiene perfectamente la línea, su torso, desnudo, muestra unos músculos fruto de horas de gimnasio. Lleva el pelo blanco por propia voluntad, solo por eso no aparenta menos una edad. La mujer, parece bastante más joven, le gusta mimar su cuerpo, se siente orgullosa de él, sabe perfectamente que aun es capaz de desatar los deseos de los demás, por eso, no duda lucirlo, viste un mono de tela muy sutil, translucida.
Él, para dirigir el coche, emplea volante, le gusta la sensación de controlar con sus propias manos una maquina tan potente, sentir las sacudidas y la resistencia de la carretera, por eso le quita la dirección asistida, el emplear los músculos para conducir le hace sentirse rudo. Si no fuera por esta afición, dejaría las pesas, que le vienen de maravilla para la tensión acumulada durante las horas que pasa sentado y concentrado en el trabajo.
  ¿Qué tal el fin de semana? ¿lo has pasado bien?.

  Bastante, una experiencia diferente, al prescindir de todo te saca tu parte animal, dependes de tus fuerzas.

  Contesta la mujer aunque siempre echa de menos la compañía de otros.

  A mi me encanta, me aleja de mi día a día, estar aislado del mundo civilizado, en medio de la naturaleza, sin nadie en muchos kilómetros, dependiendo de tus fuerzas, me libera del estrés.

  Eres todo un robinsón, no he conocido a nadie que le guste más ese aislamiento, creo que esa especie de salvajismo es lo que más me atrajo de ti, intuía que a tu lado no me iba a aburrir, que iba a disfrutar un torbellino de emociones y no me equivoque.

  Pues tenemos que ir preparando algo especial... de nuevo nos vamos a quedar solos... maravillosamente solos.

  Y eso, hay algo que no sepa.

  El otro día Luna me insinuó que se aburría en vacaciones con nosotros, que le gustaría irse con sus amigos, por lo visto le ha invitado Venus.

  Pero si es una niña, solo tiene 16 años, sus amigas son mucho mayores, que yo sepa, Venus ya ha cumplido los 19, en su caso tiene sentido, pero...

  Como cualquier madre, – interrumpe con cierto tono irónico – no te das cuenta de que los hijos crecen y vuelan del nido. Sabes que Luna siempre ha sido precoz, se ha relacionado con personas más mayores, ya está madura, sabe cuidar de si misma, es hora de que busque sus formas de disfrutar la vida.

Estela, por un lado le da la razón, ve que Luna ha madurado mucho, en un par de años ha dado un gran cambio, se ha hecho una mujer, se alegra sinceramente, siente autosatisfacción, pero inconscientemente se resiste, las sensaciones que le han proporcionado sus hijos los últimos veinte años es algo muy importante, algo que en poco tiempo pasará a la historia. Ojala tuviera la tranquilidad de Marcos, su facilidad de encontrar sustituto.

  No sé por que, hemos criado unos hijos que se han hecho mayores muy rápido, han sido un fruto temprano. Titán también pidió la independencia pronto, si no recuerdo mal a los 15.

  Es lo que pasa al ser abierto con ellos, de atarlos largo, aprenden pronto y nada les impida gozar nuevas experiencias.

  Marcos se siente orgulloso de la labor que han desarrollado como padres. Siente cierto resquemor, sobre todo al ver volar a Luna, su ojito derecho, pero está convencido de que, para su felicidad, ha de ser así.

  Me alegro por ellos, además, son muy responsables, en ese aspecto también han crecido rápido, pero la idea de permanecer un tiempo más o menos largo lejos de ellos, me hace sentir una sensación muy extraña, después de tantos años, no me hago a la idea.

  Pues va siendo hora de que te la hagas, también has de volar del nido, experimentar nuevas sensaciones, compensar lo que dices sentir.

  Estela lo ve difícil, como mucho, podrá mitigarlas, ocupar la cabeza en otras cosas. Por otra parte, le hace ilusión, piensa en cuando sus hijos hagan sus proyectos, cuando los compartan con otros, la posibilidad de los nietos...

  ¿Crees que otras experiencias pueden sustituir ese sentimiento?

  Ese sentimiento es una sensación de vacío, algo importante se va, deja el hueco, lo sabes muy bien. Si te encierras, ese vacío será cada vez más grande y más difícil de superar.

  Y con esas vacaciones lo voy a solucionar.

  Dice, consciente de que lo propuesto es un sucedáneo. Piensa que él hace esos proyectos para ocultar su propia nostalgia.

  Estoy seguro, ya verás cuando te devoré en plena selva - afirma con un gesto de fiera -.

  No sé, ¿no será mejor buscar un sitio más civilizado?, como la playa, a donde hemos ido otros años, para descansar es mucho mejor.

  Ya sé que es más descansado, pero si no fuera por el gimnasio, no sabríamos para que sirven los músculos, no nos hace falta descanso físico, necesitamos cambiar de forma vida.

  Sí, pero no sé si estoy preparada para algo tan duro...

  ¿Qué no estás preparada?, ¿te has mirado al espejo?, muchas de treinta años tendrían envidia de ese cuerpo, ¿cuantas son capaces de permanecer buceando a pulmón más de dos minutos?... Sabes muy bien que hemos ido a la playa para no poner en riesgo a los muchachos y para que tuvieran contacto con otros que no fueran sus padres.
Estela, después de muchos años, sigue sintiendo una satisfacción especial cuando alguien alaba su cuerpo y forma física, le hacen sentirse atractiva.

  No te quito la razón, pero podíamos compaginar, planeamos una escapada a la montaña de 15 días, y los otros 15 a la playa, para ver como funcionan Titán y Luna.

  Desde luego, aun no te has convencido de que los niños ya no son niños. En fin, más vale eso que nada, quizás, el año que viene, te mentalices y podamos hacer una escapada más larga.

  Estela se siente satisfecha, al menos el aislamiento no va a ser tan duro, piensa mientras le acariciaba el cabello con cariño.

  Lo que si que deberíamos hacer es llevar los DIB, tampoco hay que ser tan puristas, no hace falta renunciar a todo.

  Y ¿para que los quieres?, ¿para conectarte cada dos por tres con ellos?... - preguntó con ironía -

  No solamente para eso, también lo podemos emplear entre nosotros, ya sabes, en verano, el calor... con el ejercicio sudas un montón y es desagradable...

  Pero, pero... si justamente en eso está la gracia, el sudar, oler a tigre, pisotear la hierba, dejarse embadurnar por el barro, dejarse secar por el sol...

  Tanto llevándolos como no, puedes hacer lo mismo, si te apetece los empleas y si no los dejas de lado...

  Ya, y la gracia, la emoción, el depender solo de ti, el no depender de ningún artilugio.

  Según lo que quieras, haces una cosa u otra.

  Sabes que no es lo mismo.

Estela sabe que terminará por ceder. En el fondo, tampoco quiere separarse tanto, es que ha de hacerse el duro.