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viernes, 13 de febrero de 2015

Carta abierta a una amiga sobre el amor.



Querida amiga*

No te escribo hoy sobre el amor por ser víspera de San Valentín, te escribo por que si, por que te debo la contestación desde hace mucho tiempo. Hace años, en una de nuestras largas cartas me preguntaste que pensaba yo de la amistad y del amor, entonces no te supe contestar, al menos no lo hice con claridad, estaba demasiado contaminado por las ideas platónicas tan difundidas por el cristianismo, estaba confundido por las predicas sobre el amor, el pecado, el sexo... estaba inmerso en la idea de la maldad de aquello que realmente nos aproxima unos a otros, estaba demasiado imbuido por el formalismo, por las estupideces de las fidelidades y los amores sagrados para toda la vida. Tanto humo de incienso no me dejaba ver lo sencillo que era todo.

Ahora tengo claro que el amor no es sino un bonito nombre para denominas a la empatía, si, todo amor, todas sus manifestaciones, hasta las ficticias, es una manifestación de este concepto.

La definición de empatía en la Wikipedia, aunque sea un poco fría dice mucho:

La empatía es la capacidad cognitiva de percibir lo que otro individuo puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

O más sencillamente, la del Diccionario de la RAE:

Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

Por tanto sentimos empatía por alguien o algo cuando lo conocemos, cuando sabemos de sus sentimientos, de sus ideas... y las compartimos aunque no coincidan con las nuestras, es en cierto modo implicarnos en la vida del otro. Y a fin de cuentas que es el amor, que es lo que lo caracteriza.

Pensemos en varios tipos de amor.

Amor paternal. No es acaso el que los padres se interesan y comparten los sentimientos de sus hijos, no se alegran cuando son felices y no sufren cuando los hijos sufren, no es compartir los sentimientos. Lo mismo podríamos decir de amor filial o fraternal.

El amor a los animales. No es conocerlos, entender lo que sienten, ver sus problemas y hacerlos nuestros.

El amor a nuestro equipo de fútbol. En el fondo es que hacemos nuestras las aspiraciones de ese club.

Y el amor a Dios (para los creyentes), no es interesarse, conocer, compartir los diversos aspectos de la religión.

Y el amor a los demás, así en genérico, al fin y al cabo es interesarse, compartir, sentir junto a todos los que nos rodean.
Por sencillo que sea, para mi el amor, en general, es la empatía.

¿Y la amista?. La amistad es algo muy grande, es un milagro químico, una coincidencia, un instante, una similitud... hay algo que acerca una persona a otra, sin explicación eres capaz de mostrar desnuda tu personalidad delante del otro, es como si el pudor, la necesidad de guardar la intimidad, saltara hecha añicos ante la presencia del otro. Puede que no sea perfecta, puede que siempre quede algún rincón que seamos incapaces de ofrecer al amigo, pero sin duda es un ejercicio titánico de apertura de si mismo.

La amistad es de lo más bonito que te puedes encontrar, es la comunicación interpersonal por excelencia, un auténtico amigo es la persona que más conoces y que mejor te conoce, la interacción, la comunicación es intensa, acerca las ideas, muestra los sentimientos, se ofrece y se demanda.

La amistad esta muy poco valorada. Eso es debido a que la mayoría de las personas no han disfrutado de ella, la confunden con el compañero, con el conocido, con ese que llaman amigo pero del que apenas se sabe de él. de esos he tenido decenas y decenas, pero de verdad solo uno. Eso no es lo mismo, ¿a qué no amiga?, eso no es lo que teníamos entre nosotros.

¿La amistad es amor? Sin duda, si el amor es empatía, que mayor empatía puede haber que en una auténtica amistad, dos personas que se conocen, que saben sobre las ideas y los sentimientos del otro, que los comparten que los asumen, que los hacen comunes. Los amigos son amantes.

Pero, también la amistad es efímera, la amistad, como el amor, necesita ser alimentado, necesita el contacto, necesita seguir compartiendo, necesita mantener esa química que mantiene junto a los amigos.

Pero, y en esto donde queda la pareja. Es otro concepto otra figura que el cristianismo a deformado, lo ha adaptado a sus necesidades de dominio, lo ha formalizado, lo ha restringido, lo ha limitado... en otras palabras, lo ha destrozado, lo ha dejado sin su frescura, sin su espontaneidad...

La pareja (o parejas) es una apuesta de una amistad, dos amigos, que sienten empatía, que comparten los sentimientos, que se dan cuenta de que sus proyectos de vida tienen mucho en común... deciden establecer un proyecto de vida en común.

Por desgracia, por la deformación que religiosamente se ha dado a la idea de pareja, se dan muchos matrimonios, muchas parejas, frecuentemente unidas por un mero atractivo físico y dominadas por los intereses, donde apenas hay conocimiento, no hay comunicación, no puede haber empatía, no hay amistad, no existe auténtico amor.

Después de muchos años puedo decir que más vale una buena amistad que un amor platónico.

En resumidas cuentas la amistad y el amor son palabra similares, a la pareja, a la que socialmente se asocia el segundo concepto, solo le separa un paso, la decisión de intentar un proyecto común (parcial, por supuesto).

Como siempre, llego tarde, mis explicaciones se han prolongado en el tiempo más de lo razonable. Un abrazo, vieja amiga.

César

* no importa el nombre, si lee este texto sabrá que es ella.

Quirófano



Antes de la operación yo sabia que era complicada, había mucho riesgo de fracaso, sin embargo aquella presencia de la muerte no me inquietaba, tan grande era mi ilusión por lo que durante dieciséis años había soñado que la más mínima posibilidad de éxito me hubiera bastado.
El momento que un año antes pensaba que no llegaría, estaba a punto de pasar a la historia dando un violento giro a una vida condenada a consumirse poco a poco. En contra de lo que imaginaba me lo tomé con la más absoluta calma.
Aquella mañana llegó la enfermera, me aplico el somnífero inyectandomelo, los camilleros llegaron y me trasladaron desde la cama, cuando salía de la habitación, mi tío Pepe Luis me dio la bendición y recuerdo que dije adiós. La camilla se deslizaba a lo largo de un largo pasillo, se metía dentro de un gran ascensor, las puertas se cerraron, la vista me comienza a fallar, siento un profundo sueño, todo pasa ante mi como si el tiempo no transcurriera, los más variados pensamientos acuden a mi mente, los recuerdos se cruzan ante mi, me doy cuenta de que ya no resisto más, los ojos ya casi no distinguen, tan solo se aprecian las sombras, el ascensor se detiene, la camilla reanuda su marcha, sobre mi se desliza una serie interminable de luces, noto que voy a perder el conocimiento, en ese instante se cruza por mi cabeza un pensamiento que aun recuerdo: "César, aquí se acaba tu vida, en este momento mueres, más vale así, solo de esta manera puedo nacer de nuevo y realizar aquello que has imaginado.
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No sé donde me encuentro, siento un calor tremendo, pero no un calor seco, es húmedo y pegajoso, apenas puedo respirar, me duele todo el cuerpo, siento que algo ocupa mi garganta, tengo la sensación de estar ahogándome, quiero toser y no puedo. Estoy en una húmeda celda de un país tropical, en Colombia o en Venezuela, como Papillon, estoy atado, no veo nada, siento mucho dolor, agobio, creo que estoy sudando... pasa el tiempo... oigo voces, lejanas, deformadas, no se entienden nada de lo que dicen, son como gruñidos, quiero llamarlas pero no puedo hablar, algo atenaza mi garganta.
Por mi imaginación desfilas personas que apenas conozco, pero no están emparejadas correctamente, se han equivocado, es necesario arreglarlo, se lo quiero decir pero no puedo, los intento colocar moviendolos, pero cuando casi he terminado me doy cuenta que me he equivocado, tengo que empezar de nuevo...
Las voces regresan, esta vez parecen más humanas, las llamo de nuevo, intento pronunciar unas palabras, no puedo, logro sacar un tenue gruñido, quiero moverme, arrancarme lo que atenaza mi garganta y me impide hablar. Ahora oigo claro, dicen "estate quieto", "no te muevas", "No intentes hablar", pero no puedo resistir, he de lograrlo, me desespero... noto un frescor en el brazo, algo me ocurre, me está desapareciendo, estoy desapareciendo entero, ya no me duele, ya no oigo...
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Poco a poco recupero el conocimiento, recuerdo que he sido operado, que estoy en una cama recuperándome, recuerdos, como si no hubiera pasado el tiempo, mis últimos momentos, mi último pensamiento y como contestación, sintiendo una profunda satisfacción me dije; "he vencido, he logrado salir de aquello que detestaba, he alcanzado lo que deseaba, tu ya has muerto, yo acabo de nacer, con una misión, hacer real lo que tu has soñado"
Cuan lejos estaba de mi imaginación cuan diferentes iban a ser las cosas y la de problemas que iba a tener. No podía pensar lo duro que tenía que ser la diferencia entre aquello que soñó aquel pequeño invalido y la realidad en la que me tocaría vivir.
Jamás pasó por la cabeza de aquel que ofreció su esplendida vida para que yo naciera y tuviera la asquerosa vida que me ha tocado sufrir, que él, entregándose a aquel sueño artificial, produciría en su interior una mutación tan grande. ¿Qué efecto habré producido en aquel que con tanta decisión se durmió?. Desde luego que desastroso, incluso se habrá arrepentido. Quizás si no lo hubiera hecho, no hubiera vivido mucho tiempo. ¿Pero vale la pena lo que ha nacido? ¿Soy digno de las ilusiones de aquel muchacho?

jueves, 12 de febrero de 2015

Mi mundo en una burbuja

Otro Fragmento de mis diarios:




Valencia 21 de enero de 1981
Es difícil hablar de algo tan distante no tanto en el tiempo como en las circunstancias, para mí las cosas han cambiado mucho desde aquellos días, pero es posible que sea una de las épocas que más me han marcado, ha sido fuente de numeroso problemas pero me ha enseñado que los hombres, en si mismo, tienen su propia identidad, que con independencia de lo que lo rodea, cada uno tiene dentro de si algo muy grande, que una persona es capaz de ser independiente, que dentro de ella se desarrollan las más bellas ilusiones y propósitos, me ha enseñado que el hombre es un ser transcendental, que lleva en su propia esencia la necesidad de libertad, de actuar de una forma particular, de influir en el proceso histórico en mayor o menor medida, pero siempre aportando su pequeño grano de arena en la historia de la humanidad.
Muchos pensaran que la circunstancia en que me encontraba ante de la operación era digna de compasión, aun hoy día, una vez superada esa circunstancia, mucha gente se compadece de lo que me ha tocado vivir. Se que sus intenciones son buenas, pero ellas se compadecen por que nunca han vivido algo semejante, se encuentran inmersas en una vida y frecuentemente piensan que fuera de ella no hay nada. Desde ese punto de vista yo era digno de compasión, no he disfrutado de una infancia y una juventud normal, he tenido que permanecer durante años unas circunstancias que no me han permitido hacer aquello que hacían los de mi edad, he tenido que permanecer durante meses encerrado dentro de casa, los juegos y diversiones que disfrutaban los demás han permanecido cerrados para mí.
Pero yo no he sido un desgraciado, he echado de menos muchas cosas que no podía alcanzar, me he sentido marginado por los de mi edad, pero jamás ha representado para mi una auténtica postración. Durante los años que permanecí enfermo jamás dejé de vivir. No vivía en el mundo de todos, vivía en mi mundo, creado por mi, tan real como el de los demás, que se regía según mi imaginación.
En aquella época mi fantasía se disparaba con facilidad, yo vivía dentro de ella, llegaba muy lejos, mi mente me daba mucho más de lo que los de mi edad poseían. Yo creía, o mejor imaginaba, que el mundo estaba lleno de amor, que todos buscábamos el bien de los demás, que el respecto entre las personas era tan grande que permitía actuar a cada cual con absoluta libertad. En mis sueños, aunque estos se dieran cuando estaba despierto, las personas actuaban con sinceridad, con absoluta naturalidad, eran tal como son, sin interpretar ningún papel, sin necesidad de suponer o interpretar lo que los demás sentían o pensaban. En ese mundo fantástico, que se encontraba dentro de mí, si alguien deseaba algo, lo expresaba, si pensaba algo, lo decía, era un mundo fácil, en que todo se toleraba y todo se respetaba, era al fin de cuentas un mundo ideal, construido por la fantasía, donde reinaba el amor y la compresión y que aun hoy día, después de tanto tiempo aun sigo añorando.
Era feliz de otra forma, en ese mundo me sentía como pez en el agua, era mi mundo, no conocía el mundo real, para mi era así el mundo que me rodeaba, yo pensaba que allí donde mi enfermedad no me permitía llegar, las cosas eran tal y como yo imaginaba, no tenía motivos para pensar que las cosas fueran de otro modo.

miércoles, 11 de febrero de 2015

El pájaro fiel

Os pongo un texto que escribi en las Navidades de 1980.



Valencia 20 de diciembre de 1980

 
Hoy regreso a casa tarde, pero no para todos es la misma hora, para mi es la hora de terminar el día de dar ese adelanto a la muerte que es el sueño, para aquellos con que me he cruzado en la calle y le daban un ambiente festivo era la hora de seguir viviendo la noche, de exprimir hasta la última gota la vital alegría, han terminado un duro trimestre, unas semanas de estudiar sin parar, de no dormir para atender los libros. Pero eso ya se ha terminado, ahora se van cada uno con su familia a pasar las Navidades, pero antes hacen un paréntesis para disfrutar de la alegría, para gozar, para robar unas horas de sueño a la muerte, para vivirlas con los compañeros, con los amigos, con la novia, sencillamente vivir, dejar a un lado las preocupaciones y responsabilidades de cada día, liarse la manta a la cabeza y disfrutar en buena compañía de lo mejor de la vida. En resumen, vivir.
¿Qué son cuatro paredes en silencio donde la compañía se torna en soledad?, no es acaso una tumba, la morada de la muerte, una muerte donde sigue latiendo el corazón, una muerte viviente.
¿Que es tener todo seguro?. No tener ningún riesgo, no padecer ningún temor, ¿no es la muerte?, desde ella nada se teme, nada se arriesga, nada se tiene, nada se hace, ¿Qué es la muerte sino la nada?.
Qué juego más macabro el de la vida y la muerte, todos participamos y ambas se mezclan. Yo quiero vivir la vida, pero la vida me lleva a vivir la muerte, que gran condena la mía en que solo puedo elegir entre la muerte y la vida que me conduce a la muerte.
Quiero oír la música, quiero oler el vino, quiero escuchar las risas de la gente que vive la vida, quiero sentir el calor de la caricia, quiero envidiar a los vivos, quiero sentir celos de su vida, quiero morirme con la consciencia de que la vida es real, no un sueño. Gracias a esas personas que se han cruzado conmigo, me han enseñado que aunque yo viva la muerte, se puede vivir la vida.
O vida mía, amor mio, mi cariño por ti es demasiado fuerte para no escuchar tu llamada, eres lo único que me puede dar vida, me invitas a vivir estos días contigo, solo me queda morir junto a ti, fuera solo esta la nada.
Soy el pájaro que no puede salir de la jaula, mi amor me retiene dentro de ella, yo no escaparé de ella, pero no me pidas que el pájaro cante, sus trinos están ahogados por su corazón.

sábado, 10 de mayo de 2014

El tren perdido




Pensamos que siempre habrá otra ocasión, 
siempre llegará otro tren, 
pero los años pasan 
y la vejez nos deja esperando el nuestro.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Victimas



"Los que pueden hacernos creer en absurdidades, pueden hacernos cometer atrocidades"



Eduard Márquez

miércoles, 11 de diciembre de 2013

14 años de abstinencia (+ 7)

14 años de abstinencia (+ 7)

  
El tocar un tema tan íntimo como la propia experiencia sexual es realmente difícil, mostrar aspectos tan nuestros es mucho más complicado que el mostrar nuestro cuerpo desnudo. Pero es necesario, estos detalles son los que realmente nos definen, los que nos han hecho tal como somos, sin ellos es imposible llegar a comprender los motivos que nos han llevado a adoptar ciertas posturas y a hacer determinadas cosas.

El sexo, algo de lo más natural, es fundamental en nuestras vidas y de él dependen muchas satisfacciones y desilusiones. Por eso pienso que el hecho de que haya pasado los primeros 14 años de mi matrimonio (y 7 de noviazgo) con abstinencia sexual es algo que en cierto modo debe de haberme marcado.

Durante el noviazgo, sabiendo como piensa Isabel, estaba claro que no iba a existir ninguna posibilidad de llegar al coito, fue algo asumido, durante esos siete años estaba clara la necesidad de guardar abstinencia. Evidentemente, dentro de los esquemas clásicos del noviazgo, no se podía plantear el tener relaciones fuera de la pareja. En todo caso era algo que yo admitía, que aceptaba que las cosas fueran así.

¿Por qué lo hacía?. Por romanticismo, por amor. Lo quiera o no yo tengo una intensa educación religiosa, mi consejero de juventud era un sacerdote jesuita (otro día hablaré de mi relación con el tío Pepe Luis), era natural para mi el concebir el sacrificio como una ofrenda de cariño, estaba imbuido de la idea de que con el tiempo, con el cariño... cuando llegara el matrimonio podría disfrutar del sexo con la persona a que amaba.

Pero la realidad fue otra, el coito no funcionaba, no llegaba. Al principio lo achacaba al cansancio de la boda y sus preparativos, pero pasaban los días y nada de nada. Me autoconvencí de que era cuestión de paciencia, que con cariño terminaría por vencer las resistencias. Incomprensiblemente no fuimos al ginecólogo. Según me confesó después, pensaba que pudiera tratarse de Vaginismo, causado por la estricta educación moral a la que se había visto sometida y no quería que se vieran sus principios en cuestión.

Con el tiempo, en lugar de reaccionar, en lugar cortar y buscar mi vida amorosa en otros lares, asumí la situación, me conformé con caricias, siempre castas, por supuesto, no cabía dentro de la sexualidad prácticas como el sexo oral, eran campos vetados, actividades viciosas fuera de lo admisible. Prácticamente puede decirse que renuncie a mi sexualidad.

Pero existía otro problema, los hijos, siempre me había hecho mucha ilusión el tenerlos y así no había forma. Intenté la adopción, pero como era natural, no eramos aptos y se nos denegó (en otra ocasión contaré lo de la adopción). Esto es lo que más me dolía, el tener que renunciar a ellos y con el tiempo se perdían las posibilidades de conseguirlo. Pero, desde luego, no compartía la idea utilitarista de mi mujer, la de lamentar no tener hijos por no tener quien te cuidara en la vejez.

Sin darme cuenta comencé a huir de casa, me concentraba en el trabajo (donde obtenía reconocimiento) y al salir, inconscientemente, no quería regresar a casa, me daba miedo de enfrentarme a mi realidad y, he de ser sincero, comencé a beber más alcohol del que debía, con él conseguía anestesiarme, evadirme,... No vale como escusa pues es un sistema de huida que sólo conduce a un callejón sin salida.

La cosa se fue deteriorando y cuando ya no se le veía solución, cuando todo indicaba que la única solución era la separación, acepto el consultar con un ginecólogo. Así lo hizo, se encontró un problema de himen, con una pequeña operación se solucionó y, de puro milagro, nació Isabel.

Esta claro que lo que me ha pasado es porque yo lo he consentido, esta claro que nada más regresar del viaje de novios debería haber pedido la separación y el divorcio, por mucho escándalo que hubiese causado, fui realmente tonto al pensar que con paciencia y cariño podría tener solución, por desgracia mi formación esta empapada de moralina cristiana, no me di cuenta que en mi acto de entrega me estaba destruyendo a mi mismo.

Lo más curioso es que años anteriores, en Jérica, una amiga llamada Trini, enfermera, nos contó un caso bastante parecido y en aquella ocasión me resulto irrisorio y no comprendí los motivos de como podía darse algo semejante.

Tened cuidado con las personas de ideas religiosas, comprobar antes que no os va a suceder lo mismo.

martes, 10 de diciembre de 2013

No se puede poner muros al agua

No se puede poner muros al agua







Hace años mi suegro hizo junto a su cortijo una explanada para construir un almacén y crear un terreno llano detrás de la casa. Pero tenía un problema, cuando llovía acumulaba mucha agua y al descender por el terraplén formaba profundas cárcavas que robaban la explanada y llenaban de barro la entrada. Para evitarlas, cada año llevaba a un peón y construía un muro de tierra encima del terraplén, pero cada año, el agua se embalsaba, se filtraba, encontraba el camino por debajo y abría de nuevo las zanjas.



Un otoño, visto el problema, cuando un lavajo ocupaba la explanada, cogí la azada y abrí un canal por detrás del muro de forma que el agua pudiera salir por los lados sin formar torrentera, desde aquel día el agua no destruye cada año la obra que tanto costaba.



Y es que, como dice el refrán, no se le puede poner muros al agua.



De forma similar hay personas con una mentalidad bastante cerrada, que creen en la autoridad, que a la hora de educar a los hijos piensa que la mejor forma es ponerles límites, construirles muros para contener sus ansias. Pero, claro, los hijos terminan por encontrar el hueco, encuentran la casa de la amiga donde ponerse la minifalda... en resumen, encuentran por donde escaparse de las trabas para continuar su camino. Puede que los padre sean felices, que confíen en la firmeza de sus muros, que crean que su hija esta estudiando con su recatado traje en casa de una amiga... pero bajo sus pies, entre la tierra, se abren canales por los que se escapa el agua. Puede que se descubran, que se pongan otros nuevos más altos, pero... los hijos terminan por encontrar su camino, por muy tortuoso y tormentoso que sea.



Yo creo que hay otra forma de hacerlo, la de abrir cauces, la de dejar que su vida fluya, que encuentre su camino, en otras palabras, que hagan su vida. Facilitarles el que con tranquilidad, sin prisas... vayan creciendo, madurando. Está claro que van a encontrar obstáculos, impedimentos que no les dejen avanzar, será la ocasión de tomar la azada y ayudarles a encontrar de nuevo su camino.



* * *



Mi experiencia en este aspecto ha sido un poco especial, seguro que los que me han conocido lo sabrán. Por razones particulares he sido un gran lago, durante años y años se acumuló el agua, contenida por el muro del aislamiento causado por la enfermedad. Justamente cuando más agua se acumula, cuando más grande es la pendiente, cuando el río es joven, existía un muro que le impedía salir. Cuando alcanzó la cumbre del muro, cuando la operación abrió una brecha en él, el agua contenida durante tanto tiempo salió arrollando cuanto encontraba a su paso. Era el Júcar saltando la presa de Tous.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Integración



¿Qué es la integración?: depende si es un occidental el que va a un país en desarrollo, la integración es que viva como siempre lo ha hecho y sean los nativos los que se adapten y le sirvan; si, por contra, es el originario de uno de esos desgraciados países el que emigra a uno de los nuestros, la integración cambia de sentido, es él el que debe de cambiar, el que debe adaptarse a la sociedad que lo recibe, pero eso sí, deslomarse por cuatro duros.


Después hay gente, muy cristiana ella, que se le llena la boca de que todos son iguales, que todos somos hermanos, que defiende a capa y espada esta ambivalencia de significados de una palabra. Pues para ellos un sonoro ¡¡MIERDA!!, vuestros blancos sepulcros apestan tanto que ni siquiera los gusanos quieren entrar.
Reanudación



Hoy, prácticamente un año después de dejarlo, quiero retomar la tarea de escribir en mi blog. Mi intención es ir creando una especie de biografía, pero quiero que sea más intima, que no se base en los hechos, en las anécdotas (aunque alguna puede tener cabida), quiero que refleje mis experiencias desde un punto de vista muy subjetivo, mis ideas, mis alegrías, mis penas, mis éxitos, mis fracasos, lo que siento... No sé hasta donde llegaré, quiero que sea cruda, sin callarme nada, sin vergüenza, contando lo más intimo desde un punto de vista intimo. En fin, ya veremos como resulta la cosa.

jueves, 6 de diciembre de 2012

África empieza en los Pirineos, de nuevo.



Ayer viví una experiencia que me entristeció más que desesperarme, aunque era para lo último. Ayer me tocaba en mi Centro de Salud, mi prueba mensual para el Sintrón, algo muy serio para quien lo ignoré, el caso es que hace pocos días me llamaron cambiándome la hora porque mi médico estaba enfermo. El cambio de hora no me vino nada bien, apenas tenía una hora para comer entre el trabajo y la consulta, pero comprendiendo las circunstancias me amolde.

Resignado, con el último bocado, me presenté poco antes de las cuatro en la sala de espera de mi médico, poco después llego su sustituto y se puso a pasar consulta, como era el primero, me llamó y le tuve que explicar que tenía que esperar a mi enfermera, que me iba a hacer la correspondiente prueba. Me quedé allí, esperando, pasó una hora, pasó una hora y media y por allí no se presentaba la deseada ATS, ya un pelín inquieto, le pregunte por ella al médico (hice tal osadía porque lo conocía), el llamo a control y, efectivamente, no estaba y, lo peor, no iba a estar, estaba de baja y no había dinero para sustituirla, que en el Ambulatorio no había nada más que una enfermera, que estaba de guardia en la sala de curas, que si quería podía ir a ver si me hacía el favor de hacerme la prueba.

Por supuesto que acudí, allí me encontré con el consuelo del tonto, no el único afectado, había un grupo de gente que le pasaba algo semejante, algunos que no habían sustituido a su médico y no le cabía otro remedio que pagarse de su bolsillo un medicamento carísimo y muy importante para su salud, su médico, para el que tenía cita, tampoco estaba y al que no habían puesto sustituto. Al final, después de dos horas y media, pidiendo favores, conseguí salir con mi prueba hecha, ignoro lo que le pasaría a los que se quedaron que no tenían la fortuna de conocer al médico.

No pude si no acordarme de mi señora Cospedal (en su madre no, que soy una persona educada) y en su Consejero de Sanidad, al fin y al cabo no son recortes, son ajustes técnicos... Ya comprendo yo, han decidido matar a unos cuantos pacientes para ajustar su número al Presupuesto. El dinero lo necesitan para los bancos y para ellos mismos. O puede ser que les interese que no funcione la Sanidad Pública porque sus “intereses” están en la privada.

Es que muy fácil destruir en un par de años lo que ha costado levantar decenios. Por desgracia vamos camino de tener, entre otras cosas, una sanidad tercermundista, vayámonos haciendo la idea de que África empieza en los Pirineos, de nuevo.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Yo atenté contra Franco



Pues sí, en mi más tierna infancia ya apuntaba maneras, con tres añitos intenté terminar con el insigne Caudillo Francisco Franco. Todo ocurrió en Valencia, en la entrada de coches de la Capitanía General de la 3ª Región Militar, en la calle de Ximénez de Sandoval, junto a Gobierno Militar, que, años después, haría famosa un generalillo llamado Milan que le dió por jugar al Estratego en las calles de Valencia.

Por entonces, el Insigne Generalísimo de los Ejércitos de la Cruzada Contra las hordas judeomasonicocomunistas, alias rojos, decidió visitar al generalito correspondiente,
 que tenía al mando de aquella importante región, que tantos "sediciosos" había dado, para la necesaria vigilancia, no se hubieran dejado alguna semilla.

Yo, por azares de la vida, vivía justo enfrente, en unos pabellones militares, habitados por gente de confianza, por supuesto, pero, no sabían que las jóvenes generaciones podían tomar caminos diferentes de sus progenitores.

El caso es que yo, con mis tres añitos, no me acuerdo si ya me había leído “El Capital” o no, pero poco debía de faltar, pude contemplar la escena que se desarrollaba a mis pies, un grupo de soldaditos de juguete se desplegaban a lo largo de la calle, como si de bolos en la bolera se tratara y mientras un sodadín, lleno de chapas en la chaqueta, paseaba por delante de ellos como si se tratara de una bola mal lanzada , al mismo tiempo que una banda tocaba una pomposa marcha.

Yo, desde mi estratégica atalaya, cogí la primera de mis dos bombas, la lancé haciendo parábola por encima de la barandilla del balcón, apenas habían pasado unos segundos cuando se escucho un fuerte estrépito, la calle se llenó de gritos, la banda se callo, los soldaditos-bolos, como si una bola certera hubiera sido lanzada cayeron rodando por el suelo, el señor de las chapitas se desplomo sobre la calzada y varios acompañantes se echaron sobre él formando una manta, las ordenes iban que volaban, ¡todos al suelo!, ¡carguen sus armas!, ¡pónganse a cubierto!, ¡es un atentado!, ¡saquen al Caudillo de aquí!...

Yo, visto que no había conseguido mi objetivo, tome mi segunda bomba dispuesto a terminar con lo que había empezado, la lance por el mismo balcón con toda decisión, de nuevo se escucho el ruido de su llegada a la altura de la calle, está vez conseguí que se hiciera el silencio.

Los minutos pasaban, no sabía lo que hacer, la única solución era protegerme en las faldas de mi madre. No tardó mucho en escucharse el timbre de la puerta, yo corrí a intentar disuadir a mi madre de abrir la puerta, pera ella, ajena a mis preocupaciones me ordeno que la dejara y se dirigió al recibidor, me di por perdido y decidido a afrontar con gallardía mi osada hazaña, la acompañe hasta la puerta. Al abrirla, ante nosotros, se alzaba un militar de tamaño impresionante, le mire con desafió, con la frialdad que da el saber lo acertado de tu conducta, él bajó los ojos y antes de decir nada, dejó que su rostro mostrara una sonrisa escalofriante, se dirigió a mi madre y le dijo:

- Señora, estás botas son suyas.

martes, 13 de noviembre de 2012

El coronel.




Yo soy hijo de militar, por esa razón viví durante bastante tiempo en instalaciones militares. Una de ellas era la de Bétera, una de las más importantes, si no la más, de la tercera región militar, según la antigua distribución del ejercito. Allí existían una serie de pequeños chalets donde podían vivir los oficiales con sus familias. Mi padre era capitán y por ese motivo residíamos en el campamento en una de esas viviendas.

Para comunicarlas con Valencia existían una serie de autobuses del propio ejercito que hacían el recorrido Bétera-Valencia y viceversa varias veces al día. El ejercito, por lo menos entonces era muy clasista, por ese motivo, aquellos autobuses se encontraban divididos en zonas, como los autobuses del sur de EEUU antes de las campañas de los Derechos Civiles, los primeros asientos, los que se consideraban mejores, estaban destinados a los jefes, el Comandante y los Coroneles, y a sus familias, como eran pocos, siempre tenían asiento e iban muy anchos. Las siguientes filas, el el centro del autobús, se encontraban los asientos de los oficiales, los que nos correspondían a nosotros, aunque eramos más, no solía haber problemas de espacio. En la cola, en la parte trasera, es donde se tenían que acomodar como podían la tropa, que naturalmente eran muchos más.

El caso es que un día caluroso de verano de 1960, mi madre estaba embarazada de mi hermano pequeño, ya debía de estar bastante gorda, el embarazo era de ocho meses. El caso es que por algún motivo que desconozco, tenía que ir conmigo a Valencia. Como era costumbre, mi madre se puso en los asientos centrales, los que le correspondían. Dio la casualidad que el Coronel iba en el primer asiento, junto al conductor y que el resto de los asientos de los jefes estuvieran libres, muy amable, en vista del estado de mi madre, nos invito a pasar a la parte de delante para evitar posibles mareos.

El autobús se puso en marcha, yo me quedé fijamente mirando al señor que iba en el asiento de delante y que había sido tan amable. Ya entonces, a pesar de mi edad, sentía ganas de saber los motivos de las cosas, por ese motivo, ni corto ni perezoso, dije en voz alta:

  • Mama, ¿por que este señor no tiene pelo?.

Mi madre quiso que se le tragara la tierra, con una muestra de total falta de educación, había llamado calvo al mismísimo Coronel. Evidentemente, me riño indicándome que esas cosas no se hacían y se disculpo, muy azorada, ante el jefe. Afortunadamente, no era un cascarrabias, y quitando hierro a la cosa dijo:

  • No se preocupe, tiene toda la razón, ya se sabe que los niños y los tontos siempre dicen la verdad.

Lo que no me quedo muy claro es si me consideraba entre los unos o los otros o, quizás, en ambos.

miércoles, 24 de octubre de 2012

La academia I: El racionalismo de Desacrtes


El tener una vida académica tan atípica como la mía, proporciona momentos de lo más variado. El Bachillerato, por razones que no vienen al caso, lo hice en una Academia, próxima a mi casa en lugar de acudir al Instituto. Estaba situada en un viejo caserón, de a saber cuantos siglos de existencia, sito en un barrio céntrico de mi ciudad, de esos que en su momento fueron señoriales, pero que con el paso de los años y la dificultad de rehabilitarlos, perdieron todo su tronío para ir cayendo en el deterioro.

El alumnado lo constituíamos una variada fauna (nunca mejor aplicado este apelativo a una colectividad humana) lo formábamos la élite de la ciudad, lo mejor de cada familia, lo más granado y selecto de la sociedad. Supongo que todos habrán entendido que el tono con que lo digo es plenamente irónico. Sin lugar a dudas batíamos todos los límites en cuanta al número de expulsiones por clase, era raro el ejemplar que no hubiera pasado por dos, tres, hasta cinco, centros educativos que habían decidido renunciar a su presencia. Eramos las Naciones Unidas de las pandillas que por entonces poblaban nuestra ciudad..

El mobiliario con el que estaban dotadas las aulas, mostraba en sus tableros importantes inscripciones, en un principio las atribuimos a los egipcios, pero, posteriormente, nos enteramos que su origen era más reciente, pertenecían a los planes de alfabetización de la República. Según los rumores que corrían, las autoridades nacionales, preocupadas de que contuvieran virus rojos, las subastaron al mejor postor y se las adjudico nuestro querido director Don Ricardo.

¿Por qué digo esto?. Pues bien sencillo, para que se entienda como pudo suceder lo que voy a contar:

Resulta que la asignatura de Filosofía no era nuestra preferida, si es que había alguna, y el profesor del que disponíamos, curtido en mil batallas intentando ilustrar a los pollinos, se limitaba a leer cansinamente el libro de la asignatura, lo que hacía que la asistencia a clase careciera de todo interés.

Por ese motivo mi amigo Luis y yo decidimos desplazarnos a la última fila a jugar una emocionante partida de barquinos, mientras aparentábamos prestar la máxima atención y tomar numerosos apuntes.

Una voz monótona decía:

-   Renatus Cartesius, llamado Descartes, es un filósofo francés nacido en La Haye en 1596 perteneciendo a la Baja Nobleza, estudió con los Jesuitas...
-   E11
-   Agua
-   … donde adquirió importantes conocimientos de cultura clásica, física y matemáticas...
-   C3
-   Agua
-   … Posteriormente curso derecho y medicina en la Universidad de Poitiers...
-   C8
-   Tocado
-   … Desarrollo una importante labor investigadora en París...
-   B3
-   Joder, hundido
-   ¡bien!
-   … su principal obra es “Discurso del método”, obra fundamental...
-   C7
-   Tocado
-   … precursora del racionalismo occidental...
-   D5
-   Tocado, ¡¡Cabrón!! me pillas todas.
-   A ver, ¿qué están haciendo ustedes?

El silencio se hizo en el aula, la tragedia se mascaba. Miramos hacía los preciosos artesonados de lo que en su momento fue un salón, como si no pasara nada, como si el profesor no hubiera oído bien... pero no hubo éxito...

-   Sí, ustedes, no se hagan los tontos. ¡La última mesa! ¡A la calle!

Nos miramos Luis y yo, de repente la misma idea surge en ambas cabezas, una sonrisa entre irónica y malvada adorna nuestro rostro, movemos una sola vez la cabeza afirmando, desplazamos nuestras sillas hacia atrás, dejamos nuestro cuadernos sobre ellas, sin decir nada, levantamos nuestra mesa, nos desplazamos con ella al balcón abierto, sin dudarlo un momento, la lanzamos en medio de la calle, se escucha un golpe, unos gritos y un frenazo, regresamos a nuestras sillas, nos sentamos y con nuestros cuadernos nos disponemos a continuar la clase.

Aquel día no logramos enterarnos de lo que decía el Descartes ese.

martes, 2 de octubre de 2012

Negra Compañera



Fiel compañera,
ya mi cuna meciste
y jamás me dejaste,
junto a mi en la cama yacías,
en tu presencia me dormía,
ya de pequeño me abrazaste, 
de besos y caricias me colmaste, 
tu pedofilia te asusto
y mi cuerpo soltaste.
En la juventud me rebele,
como no,
a ti te busque,
violarte pretendí,
contigo jugué,
a ti te lloré,
de ti quise huir,
mi batalla por ganada di,
pero nada más fútil. 
La distancia guardaste, 
tiempo me diste,
pero no me olvidaste,
sabías que a ti volvería,
que mi amor conseguirías. 
Hoy, a mi lado te siento,
espanto no me das,
tu caricia mi corazón acelera,
tu beso me lo hiela,
tu abrazo me turba,
se que en este juego de amor
el orgasmo me espera
y tu negro lecho
para siempre ocuparé.

domingo, 23 de septiembre de 2012

FOTOGRAFIA: Libres

Al pueblo gitano, a lo que queda de él, a aquel que goza de vivir al día,

 que deja atras el pasado y no saben a donde se dirigen en el futuro,

 al pueblo gitano que sencillamente vive.


Libres como el aire - Lebrijano