Como ya sabéis he escrito una novela, está en la editorial y por tanto está no será la versión definitiva, la han de corregir ortografica y estilísticamente. De todas formas agradecería vuestra opinión.
1ª
Parte
El
mundo de Epicuro
Así como el
sabio no escoge los alimentos más abundantes, sino los más
sabrosos, tampoco ambiciona la vida más prolongada, sino la más
intensa.
Capítulo 1: El
extraño
Un
vehículo unifamiliar se desliza a gran velocidad por la autopista,
va solo, nadie más circula a aquella hora. Bueno, la verdad, estamos
en 2140, ha pasado la era del petróleo, las carreteras hace años
que se han transformado en un desierto, solo algún aficionado las
usa de vez en cuando.
En el vehículo viaja
una pareja de mediana edad, él muestra claramente su condición de
deportista, mantiene perfectamente la línea, su torso, desnudo,
muestra unos músculos fruto de horas de gimnasio. Lleva el pelo
blanco por propia voluntad, solo por eso no aparenta menos una edad.
La mujer, parece bastante más joven, le gusta mimar su cuerpo, se
siente orgullosa de él, sabe perfectamente que aun es capaz de
desatar los deseos de los demás, por eso, no duda lucirlo, viste un
mono de tela muy sutil, translucida.
Él, para dirigir el
coche, emplea volante, le gusta la sensación de controlar con sus
propias manos una maquina tan potente, sentir las sacudidas y la
resistencia de la carretera, por eso le quita la dirección asistida,
el emplear los músculos para conducir le hace sentirse rudo. Si no
fuera por esta afición, dejaría las pesas, que le vienen de
maravilla para la tensión acumulada durante las horas que pasa
sentado y concentrado en el trabajo.
– ¿Qué tal el fin de
semana? ¿lo has pasado bien?.
– Bastante, una
experiencia diferente, al prescindir de todo te saca tu parte
animal, dependes de tus fuerzas.
– Contesta la mujer
aunque siempre echa de menos la compañía de otros.
– A mi me encanta, me
aleja de mi día a día, estar aislado del mundo civilizado, en
medio de la naturaleza, sin nadie en muchos kilómetros, dependiendo
de tus fuerzas, me libera del estrés.
– Eres todo un robinsón,
no he conocido a nadie que le guste más ese aislamiento, creo que
esa especie de salvajismo es lo que más me atrajo de ti, intuía
que a tu lado no me iba a aburrir, que iba a disfrutar un torbellino
de emociones y no me equivoque.
– Pues tenemos que ir
preparando algo especial... de nuevo nos vamos a quedar solos...
maravillosamente solos.
– Y eso, hay algo que no
sepa.
– El otro día Luna me
insinuó que se aburría en vacaciones con nosotros, que le gustaría
irse con sus amigos, por lo visto le ha invitado Venus.
– Pero si es una niña,
solo tiene 16 años, sus amigas son mucho mayores, que yo sepa,
Venus ya ha cumplido los 19, en su caso tiene sentido, pero...
– Como cualquier madre,
– interrumpe con cierto tono irónico – no te das cuenta de que
los hijos crecen y vuelan del nido. Sabes que Luna siempre ha sido
precoz, se ha relacionado con personas más mayores, ya está
madura, sabe cuidar de si misma, es hora de que busque sus formas de
disfrutar la vida.
Estela, por un lado le
da la razón, ve que Luna ha madurado mucho, en un par de años ha
dado un gran cambio, se ha hecho una mujer, se alegra sinceramente,
siente autosatisfacción, pero inconscientemente se resiste, las
sensaciones que le han proporcionado sus hijos los últimos veinte
años es algo muy importante, algo que en poco tiempo pasará a la
historia. Ojala tuviera la tranquilidad de Marcos, su facilidad de
encontrar sustituto.
– No sé por que, hemos
criado unos hijos que se han hecho mayores muy rápido, han sido un
fruto temprano. Titán también pidió la independencia pronto, si
no recuerdo mal a los 15.
– Es lo que pasa al ser
abierto con ellos, de atarlos largo, aprenden pronto y nada les
impida gozar nuevas experiencias.
– Marcos se siente
orgulloso de la labor que han desarrollado como padres. Siente
cierto resquemor, sobre todo al ver volar a Luna, su ojito derecho,
pero está convencido de que, para su felicidad, ha de ser así.
– Me alegro por ellos,
además, son muy responsables, en ese aspecto también han crecido
rápido, pero la idea de permanecer un tiempo más o menos largo
lejos de ellos, me hace sentir una sensación muy extraña, después
de tantos años, no me hago a la idea.
– Pues va siendo hora de
que te la hagas, también has de volar del nido, experimentar nuevas
sensaciones, compensar lo que dices sentir.
– Estela lo ve difícil,
como mucho, podrá mitigarlas, ocupar la cabeza en otras cosas. Por
otra parte, le hace ilusión, piensa en cuando sus hijos hagan sus
proyectos, cuando los compartan con otros, la posibilidad de los
nietos...
– ¿Crees que otras
experiencias pueden sustituir ese sentimiento?
– Ese sentimiento es una
sensación de vacío, algo importante se va, deja el hueco, lo sabes
muy bien. Si te encierras, ese vacío será cada vez más grande y
más difícil de superar.
– Y con esas vacaciones
lo voy a solucionar.
– Dice, consciente de
que lo propuesto es un sucedáneo. Piensa que él hace esos
proyectos para ocultar su propia nostalgia.
– Estoy seguro, ya verás
cuando te devoré en plena selva - afirma con un gesto de fiera -.
– No sé, ¿no será
mejor buscar un sitio más civilizado?, como la playa, a donde hemos
ido otros años, para descansar es mucho mejor.
– Ya sé que es más
descansado, pero si no fuera por el gimnasio, no sabríamos para que
sirven los músculos, no nos hace falta descanso físico,
necesitamos cambiar de forma vida.
– Sí, pero no sé si
estoy preparada para algo tan duro...
– ¿Qué no estás
preparada?, ¿te has mirado al espejo?, muchas de treinta años
tendrían envidia de ese cuerpo, ¿cuantas son capaces de permanecer
buceando a pulmón más de dos minutos?... Sabes muy bien que hemos
ido a la playa para no poner en riesgo a los muchachos y para que
tuvieran contacto con otros que no fueran sus padres.
Estela, después de
muchos años, sigue sintiendo una satisfacción especial cuando
alguien alaba su cuerpo y forma física, le hacen sentirse
atractiva.
– No te quito la razón,
pero podíamos compaginar, planeamos una escapada a la montaña de
15 días, y los otros 15 a la playa, para ver como funcionan Titán
y Luna.
– Desde luego, aun no te
has convencido de que los niños ya no son niños. En fin, más vale
eso que nada, quizás, el año que viene, te mentalices y podamos
hacer una escapada más larga.
– Estela se siente
satisfecha, al menos el aislamiento no va a ser tan duro, piensa
mientras le acariciaba el cabello con cariño.
– Lo que si que
deberíamos hacer es llevar los DIB, tampoco hay que ser tan
puristas, no hace falta renunciar a todo.
– Y ¿para que los
quieres?, ¿para conectarte cada dos por tres con ellos?... -
preguntó con ironía -
– No solamente para eso,
también lo podemos emplear entre nosotros, ya sabes, en verano, el
calor... con el ejercicio sudas un montón y es desagradable...
– Pero, pero... si
justamente en eso está la gracia, el sudar, oler a tigre, pisotear
la hierba, dejarse embadurnar por el barro, dejarse secar por el
sol...
– Tanto llevándolos
como no, puedes hacer lo mismo, si te apetece los empleas y si no
los dejas de lado...
– Ya, y la gracia, la
emoción, el depender solo de ti, el no depender de ningún
artilugio.
– Según lo que quieras,
haces una cosa u otra.
– Sabes que no es lo
mismo.
Estela sabe que
terminará por ceder. En el fondo, tampoco quiere separarse tanto,
es que ha de hacerse el duro.